El aprendizaje Humano en el deporte, diferencias entre éste y el adiestramiento de los animales.
Prof. Humberto Olvera Ponce
Cuando veo a muchos compañeros entrenadores o instructores deportivos de profesión enseñar a sus alumnos la ejecución de algún elemento técnico motriz con la base metodológica del ensayo y error, el primero reforzado a través de palabras de expresiones de aceptación y aliento y el último corregido a través de acciones coercitivas (castigo), no puedo menos que comparar este tipo de acción didáctica con el adiestramiento de algún animal que al realizar este una buena acción es recompensado con algún atractivo alimento o cuando ejecuta de manera errónea la actividad objeto del adiestramiento, en muchas situaciones seguramente será también castigado, ¿hay entonces alguna diferencia entre educar a un deportista o adiestrar a un perro? Si ubicamos una respuesta desde el punto de vista de uno de estos especialistas deportivos no podemos esperar otra respuesta que no sea la afirmación de una igualdad entre ambas concepciones en tanto que la perspectiva filosófica, teórica, metodológica de estos profesores deportivos apenas y existe. Naturalmente no podemos pensar en que nuestra base de maestros deportivos cuenta con las bases de conocimiento necesario para la docencia cuando el sistema educativo del país no da más que para pensar en que los buenos deportistas serán buenos profesores, algo muy similar ocurría cuando los buenos barberos eran los buenos dentistas. Y estas maneras de pensar son precisamente atisbos de nuestro pensamiento antropocéntrico, que nos pone como dueños del mundo que nos rodea, que nos hace conocedores de todo, que nos impide darnos cuenta de que nuestro verdadero conocimiento es que no podemos saberlo todo.
Para Juan Delval; (1) “Nos sentimos en definitiva, los dueños de la Tierra, y quizá con el tiempo, del universo más próximo que hemos comenzado a explorar”
1 Delval, J. El desarrollo humano, siglo XXI, (1997) pp.3
Conocer a nuestra materia de trabajo.
En la medida que aceptamos que no sabemos, queremos saber más, y más aún cuando nuestros objetivos de trabajo así nos lo exigen, pero volviendo al caso de la docencia deportiva, es obvio que nuestra materia de trabajo no son los animales sino el ser humano, por lo que habrá que conocer nuestra materia de trabajo, así como el artesano conoce e identifica el tipo de arcilla, su textura y comportamiento cuando este lo modela para producir una herramienta para el uso humano, el docente tendrá también que conocer los recovecos de su materia de trabajo; el hombre.
Pero este conocimiento del hombre ha planteado desde siempre un carácter equivoco y de escisión entre conceptos que definen al hombre como, cuerpo, alma, espíritu y mente, ya desde el siglo V A.C. los sofistas griegos con Protagoras como referente, consideraban que el hombre provenía de un origen divino y que en vista de que en una de las etapas de su creación carecía aun de habilidades que le permitieran sobrevivir entre otros animales con mayor fuerza o rapidez, los dioses lo armaron con el don de la invención y la creación que a la postre crearía el arte de la arete política traducida a través de la oratoria y del gobierno.
John Wild nos dice al respecto:
“Habría sido destruido si no hubiera sido por su invento del arte de la oratoria y el del gobierno, que le permitió vivir en ciudades, de forma cooperativa.”
Podemos ver que ya entonces se concebía que el hombre sobrevivía en el planeta gracias a algunas diferencias con respecto a los animales, si bien para Protagoras y los sofistas de aquella época, las capacidades de invención y creación eran la base de su argumentación, para científicos más contemporáneos siguen teniendo validez y tan es así que la ciencia ha estudiado minuciosamente las diferencias entre hombre y animales que hacen que la especie humana sea hoy por hoy la que define en gran medida los destinos de este globo azul. Para este breve ensayo vale la pena mencionar las diferencias fundamentales entre el hombre y los animales. Con respecto al hombre se pueden destacar las siguientes características expuestas por Juan Delval: La posición erguida, Poseer manos versátiles, Tener una dieta omnívora, tener una actividad sexual permanente, contar con una capacidad de cooperación, una capacidad de comunicación, una acumulación cultural, la capacidad de aprendizaje por tener una infancia prolongada y la capacidad de aprendizaje por tener una capacidad de representación de insospechable limitación.
Posición erguida
Somos la única especie que basamos al 100% nuestra locomoción en base a una postura erguida, lo cual tiene en consecuencia que poseamos unas manos completamente aptas y funcionales para manipular y fabricar herramientas que ayuden a satisfacer nuestras necesidades básicas de vida, y si a esto sumamos que el diseño biomecánico de nuestras manos facilita que a través de la oposición de dedos pulgar e índice tengamos la capacidad de coordinar movimientos prensiles finos y/o gruesos.
Dieta Omnívora
Gracias a nuestra dieta omnívora tenemos la posibilidad de sobrevivir alimentándonos de la disponibilidad de nutrientes que en un momento u otro existan en nuestro entorno, de esta manera nuestro organismo está facultado para alimentarse de una gran variedad de vegetales, insectos o animales.
Actividad sexual permanente
Al no estar limitados por cortas temporadas de actividad sexual como en la mayor parte del mundo animal, nuestra limitada capacidad de gestación se ve beneficiada y acrecentada en número de nacimientos por año, asegurando de esta forma que tengamos una cuota de nacimientos permanente.
Capacidad de cooperación
A través de la división del trabajo el ser humano logra la institución de una enormidad de roles que irreductiblemente se manifiestan como una capacidad del hombre por cooperar para lograr el fín común y el bienestar individual, es decir, cada hombre necesita de la cooperación de otros hombres para poder subsistir.
Capacidad de comunicación
Esa cooperación no se lograría sin poner en práctica nuestra propia capacidad de comunicarnos entre sí a través del lenguaje o de otros sistemas simbólicos.
Acumulación cultural
El ser humano es capaz de perpetuar sus conocimientos y representaciones de la realidad a través de una acumulación de elementos culturales tales como el idioma, el vestido, los alimentos, etc mismos que son transmitidos dentro de una sociedad de una generación a otra a través del pasar de los años.
Para Montserrat Moreno esta transmisión social es concebida así:
(3) “Nosotros no organizamos el mundo de manera original con nuestro pensamiento sino que nos limitamos casi siempre a aprender la forma como lo han organizado quienes nos precedieron…”
“Desde el momento que nacemos empezamos ya a recibir esa influencia social que condicionara nuestra manera de ver y de estar en el mundo”
Infancia prolongada
En el caso de la infancia prolongada podemos observar que en los animales las crías aprenden en unos pocos meses o años las habilidades que exigirán de ellos la vida adulta, un caballo recién nacido apenas y requerirá de unas cuantas horas para levantarse y caminar como un adulto de su especie, un gato domestico tardará apenas unos tres meses para adquirir la habilidad de cazar ratones, así podemos ver que a diferencia de los animales, nuestra especie requiere de toda la vida para continuar aprendiendo, incluso han existido concepciones como la del filosofo griego Sócrates quien afirmaba que hasta la misma muerte constituía un nuevo aprendizaje, Rene Kraus cita esta frase socrática:
(4) “¿Creéis que debo desobedecer al oráculo y temer la muerte? Quien teme a la muerte se imagina conocer algo que no conoce. Porque nadie puede decir que la muerte no sea el mayor bien de los hombres. ¿Por qué temerla, como si supiésemos que fuera el mayor de los males?”
Al respeto Fernando Savater nos dice:
(5) “En una palabra, el chimpancé –como otros mamíferos superiores- madura antes que el niño humano pero también envejece mucho antes con la mas irreversible de las ancianidades: no ser ya capaz de aprender nada nuevo. En cambio, los individuos de nuestra especie permanecen hasta el final de sus días inmaduros, tanteantes y falibles pero siempre en cierto sentido juveniles, es decir, abiertos a nuevos saberes.”
Si bien, hasta ahora he hablado en este texto sobre las diferencias de aprendizaje de conductas humanas y animales que satisfacen necesidades biológicas de
(3) Delval, J. El desarrollo humano, siglo XXI, (1997) pp.3
(4) Kraus R. Vida privada y pública de Socrátes Continental S.A.(1922) Pp.481.
(5) SAVATER F. El valor de educar. Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América Pp. 29.
perpetuación de la especie como alimentación, locomoción, etc. en función del tiempo, también es importante hablar sobre esa categoría de aprendizaje cuya diferencia se vuelve marcadamente abismal entre los animales y los seres humanos,la capacidad de representación o mejor dicho, la capacidad que tiene el hombre por significar o simbolizar en su mente todo lo que existe en su entorno (significados), para Juan Delval es:
(6) “La capacidad de representación consiste en la posibilidad de utilizar significantes para referirse a significados. El significante esta en lugar de otra cosa, a la que se refiere, designa a ese significado, que puede ser un objeto, una situación o un acontecimiento. La utilización de significantes abre inmensas posibilidades al pensamiento y a la capacidad de actuar sobre la realidad. El sujeto no tiene que actuar materialmente sobre la realidad, sino que puede hacerlo simbólicamente. Esta capacidad permite la construcción de representaciones o modelos complejos de la realidad. Los significantes pueden ser de tres tipos: Índices o señales, símbolos y signos.
En algún momento de la historia humana nació la necesidad de utilizar herramientas que auxiliaran sus actividades y de esta manera asegurar la continuidad de su especie, la modelación de una piedra como instrumento de corte y/o golpeo en cierto momento fue imaginada virtualmente en la mente humana, este mismo objeto fue conocido y recordado de una generación a otra, pero además fue asociado con otro instrumento que permitía tocar o alcanzar un objeto lejano; una pértiga, en alguna ocasión el ser humano relaciono e hiso una imagen mental de un objeto que vinculará dos instrumentos distintos para desarrollar a partir de ellos un solo objeto con una utilidad mayor a la que tenia cada objeto primigeo por separado, de esta forma nació la lanza, y con este mismo proceso seguramente el arco y la flecha, y después…Ese después puede ser trasladado y observado en el mismo contexto en que esto escribo, ahora el ser humano esta imaginando y trabajando para diseñar y operar transportes tripulados que viajen al planeta Marte y regresen a la Tierra, de esta forma podemos observar lo que en un momento dado fue para Leonardo D. Vinci imaginar la posibilidad de que el hombre pudiera volar, pero también podemos observar esta capacidad por imaginar lo que por sí solos no seriamos capaces de hacer fuera de nuestra limitada humanidad en el mismo juego infantil, pues cuando un niño simboliza que puede comportarse como un profesor, un doctor, un auto, un avión, un mono o todo lo que se le pueda ocurrir está ejecutando y ejercitando esta misma capacidad de representación que años más tarde en su vida adulta será de gran valía para poder cristalizar proyectos como viajar a lejanos planetas en nuestra galaxia.
(6) Delval, J. El desarrollo humano, siglo XXI, (1997) pp.231.
Deporte, adiestramiento o educación
El aprendizaje del deporte mismo es entonces una actividad humana, que implica en mayor o menor grado un trabajo basado en cada una de las características ya observadas anteriormente, por ello es irrisorio concebir la educación en este ámbito libre de una concepción diferenciada entre lo que es el adiestramiento animal y la educación humana. No solo es enseñar al alumno a realizar un determinado movimiento en un momento particular, enseñar deporte a un humano es, practicar la enseñanza con y a través de valores sociales, es potenciar las capacidades diferenciadas entre los humanos y los animales seguramente para los animales no tiene un significado mas allá de la gratificación biológica realizar una actividad adiestrada, pero para un humano los significantes adquieren sentidos más que puramente biológicos, es decir, sentidos netamente humanos.
Bibliografía:
MORENO OSORNIO, Leticia. Selección de lecturas en psicologia evolutiva y psicologia de la educación. Sistema de universidad abierta, F.F. y L UNAM, México D.F. Octubre 2006,
DELVAL, Juan (1997). El desarrollo humano, 6° ed, México, Siglo XXI. Pp.3-21,225-261, 178-208,
RENE Kraus. (1922)Vida privada y pública de Socrátes. Tr. Miguel de Hernani, 2° ed, México D.F., Cía Editorial Continental S.A., pp. 481,
SAVATER Fernando, (1997). El valor de educar. México, Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América. Pp 11-40,
MORENO, Montserrat. “Introducción”. En Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela. Pp 6-26,
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